jueves, 26 de noviembre de 2009

¿A donde vamos?


Abril tiene 30 y yo, 26.

Agarré el bus hasta la Molina. Sin pensarlo dos veces, recorrí todo Lima. Toqué su puerta, nadie respondió. Insistí hasta que la puerta se abrió. “¿Que tal?” Me dijo, “¿A quién busca?”. “Abril, por favor. ¿Está?”. Subí de prisa, yacía en su almohada. Estaba triste, arrepentida. Sin pelo, del cancer derrotada. Me agarró de la mano y empecé a sudar. Me le acerqué arrepentido, disgustado. No me la quería llevar. Más que seguro que la iban a extrañar. Tan hermosa, y piadosa. Su puerta me abrió y no se quejó. Supo que era su hora y de mí se aferró. La llevé al cielo y le mostré el lugar. Soy el que maneja el bus que debemos abordar.

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